Preguntas frecuentes
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¿En qué consiste esta enfermedad?

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza principalmente por la aparición lenta de síntomas que van a ir evolucionando a lo largo de los años. Y es que se trata de una enfermedad degenerativa de las células cerebrales -las neuronas-, de carácter progresivo y de origen hoy todavía desconocido.
Inicialmente se produce pérdida de memoria, y desorientación temporal espacial. En una segunda fase el enfermo pierde fluidez en el lenguaje, tiene dificultades para vestirse y necesita ayuda constante para realizar actividades cotidianas. En la fase avanzada la incapacidad es ya profunda y no se puede valer por sí solo. Su personalidad ha experimentado ya alteraciones irreversibles, ha dejado de hablar, no reconoce a sus allegados y presenta incontinencia urinaria y fecal. Asimismo, aumenta la rigidez muscular, de manera que va quedando progresivamente recluido a una silla de ruedas y después a la cama, y aparecen otras complicaciones como ansiedad, angustia, agresividad ó depresión.

¿Qué tipo de detalles nos pueden hacer sospechar de la existencia de esta enfermedad?

Existen una serie de síntomas que podemos detectar haciéndonos las siguientes preguntas.

¿Tiene dificultades para recordar el nombre de algunas cosas o para encontrar las palabras adecuadas? ¿Le cuesta recordar con frecuencia el nombre de algunas personas, lo que hizo el día antes, que comió o donde deja sus cosas?
¿Son olvidos esporádicos o frecuentes? ¿Le cuesta opinar, tomar decisiones, organizar actividades o afrontar situaciones nuevas?
¿Sabe donde se encuentra ahora?
¿Se ha perdido alguna vez por calles conocidas?
¿Se encuentra triste, desesperanzado, sin intereses, ni disfruta por las cosas o malhumorado, nervioso o con problemas de sueño?
¿ Puede realizar las mismas tareas domésticas?
¿ Se maneja bien con el dinero, sin ayuda?

¿De dónde procede el nombre de la enfermedad de Alzheimer?

La enfermedad tomó este nombre del doctor Alois Alzheimer, neurólogo alemán (1864-1915) que en 1906 observó cambios en el tejido cerebral de una mujer que había muerto por lo que se pensó que era una enfermedad mental extraña. Estos cambios anormales en el tejido cerebral son conocidos como signos característicos de la enfermedad de Alzheimer.

¿Cuánto se sabe acerca de las posibles causas de la enfermedad de Alzheimer?

Actualmente una parte importante de la investigación va dirigida a intentar establecer las causas de la enfermedad, aunque por el momento queda mucho por descubrir en este sentido.
Se sabe que la enfermedad es más común en edades avanzadas, pero se desconocen los factores desencadenantes de los cambios característicos que se producen en el tejido cerebral de quienes la padecen. Se sabe que estos cambios cerebrales están asociados al envejecimiento, pero también que no son parte del proceso normal de envejecimiento. En algunos casos, estos cambios se producen a una edad relativamente temprana.
Aunque se cree que la genética puede jugar un papel, son raros los casos en los que una anormalidad genética es causa de la enfermedad. La opinión general es que los genes únicamente contribuyen a aumentar la susceptibilidad de una persona a padecer la enfermedad. Parece que, al menos en algunos casos, hay factores ambientales que contribuyen a desencadenar la enfermedad.
Lo que está claro es que la enfermedad de Alzheimer no es infecciosa y que no está causada por un infra o sobreuso del cerebro. Aunque a veces la enfermedad se manifiesta tras un periodo de estrés o preocupación, no se cree que estos estados emocionales sean su origen. Tampoco se cree que un traumatismo o una operación puedan desencadenarla. En ocasiones se ha dicho que la dieta o que algunas deficiencias hormonales pueden contribuir a su desarrollo, pero la mayoría de los especialistas no aceptan esta propuesta, como tampoco se acepta la idea de que el aluminio en la dieta puede tener algo que ver.
Así pues, todavía hoy no se conoce la causa principal. Sí se sabe que se trata de una enfermedad edad-dependiente -es decir, es más frecuente cuanto mayor se es- y que existen muchos factores que influyen en su génesis.

¿Es posible tomar precauciones para evitar su aparición?

No se sabe lo suficiente acerca de la enfermedad como para poder recomendar algún tipo de precaución.

¿A quién afecta más esta enfermedad: a los varones o a las mujeres?

No existe una inclinación a ser padecida más en un sexo u otro. Si en las estadísticas aparece un mayor número de enfermas, es solamente porque la mujer vive más años que el hombre y, por tanto, es mayor su número.

¿Es hereditaria?

Se sabe que algunos casos raros de la enfermedad, que tienden a darse en personas más jóvenes de lo normal, se transmiten genéticamente de una generación a otra. En estos casos la probabilidad de que miembros cercanos de la familia -hermanos, hijos- desarrollen la enfermedad es del 50 por ciento.
Sin embargo, la mayoría de los casos de Alzheimer no son de transmisión genéticas. Si un miembro de la familia padece la enfermedad de tipo no genético, el riesgo entre sus familiares es aproximadamente tres veces más alto que el riesgo para una persona de edad similar que no tiene historia familiar de la enfermedad. Se cree que en estos casos los genes pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad, pero que no la causan directamente.

¿Por qué es tan importante el diagnóstico?

Porque así se puede excluir la posibilidad de que los síntomas tengan una causa distinta tratable más fácilmente.
Porque permite a los miembros de la familia, a los amigos y, si es posible, al propio enfermo hacer planes de futuro.
Porque se puede dar al enfermo los cuidados y tratamientos más adecuados.

Desde el momento del diagnóstico de la enfermedad, ¿cuánto tiempo puede vivir el paciente?

Aunque depende de diversos aspectos, sobre todo de los cuidados, podría decirse que el tiempo de supervivencia estará alrededor de quince años.

¿Existe un tratamiento curativo?

No existe actualmente un tratamiento farmacológico curativo de la enfermedad. Sí hay, en cambio, tratamientos farmacológicos y no farmacológicos que aminoran la velocidad de progresión de la enfermedad si el estadío es aún temprano.

¿En qué consiste el proceso de incapacitación?

La perdida progresiva de capacidad que sufre el enfermo de Alzheimer puede llegar a plantear problemas de tipo legal, que es importante prever para poder protegerle adecuadamente cuando ya no pueda seguir ocupándose personalmente de sus asuntos.
El enfermo de Alzheimer a medida que la enfermedad evoluciona, va perdiendo la capacidad para realizar determinadas actividades, asi como la comprensión y alcance de los actos que realiza y la noción del valor del dinero no obstante desde el punto de vista legal tiene capacidad plena.
Esta situación puede suponer para si mismo y para los familiares un problema grave. Por ello es necesario poder establecer un mecanismo de protección y esto se consigue mediante el nombramiento de un tutor, pero previamente es preciso que un juez reconozca que el enfermo ha perdido su capacidad. Es lo que jurídicamente se denomina como declaración de incapacitación.

¿Difiere la enfermedad de Alzheimer de una persona a otra?

Afecta a cada persona de forma distinta. Aunque la enfermedad tiende a seguir el mismo patrón -un deterioro progresivo de las capacidades cognitivas y funcionales a lo largo de los años-, su impacto va a depender del estado del que parte el enfermo. Personalidad, condiciones físicas y situación social son factores importantes.
Algunos enfermos se van volviendo cada vez más complicados y es difícil vivir con ellos, mientras que otros se dulcifican y se vuelven más amables. Algunas personas con enfermedad de Alzheimer no tienen problemas de salud añadidos, mientras que otras tienen otras discapacidades que pueden hacer mucho más difícil su cuidado. Algunos pacientes cuentan con una situación social confortable, mientras que otros han de hacer frente a problemas familiares y financieros.

 

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